Probablemente regresaste a casa de tus papás por la contingencia sanitaria y ahora la vida ya no es lo mismo después de estar solo/a y ser independiente, ¿verdad?

Te dejarás consentir por un par de días, después, tal vez, taaal vez, ayudes con algunas labores domésticas y no pasara mucho tiempo para que discutas y les pidas que no te hablen-traten como si fueras un niño/a.

Mudarse de regreso a casa de los papás por la pandemia no es un escenario nada raro, probablemente por la soledad, por no poder pagar la renta o ahora nos toca cuidar a los viejos como ellos lo hicieron de ti en su momento. Esto puede favorecer a discusiones, especialmente si estás trabajando y no puedes ver a tus amigos.

 

La psicóloga Lucy Maddox comentó "Vivir con alguien es bastante intenso", "Obviamente, conoces muy bien a tu familia, pero vivir juntos a diferentes edades es un poco diferente".

Regresar a la casa de tu familia, especialmente si es aquella donde creciste, puede proporcionar una dosis de seguridad en tiempos de incertidumbre. No solo se trata de no sentirse en peligro, sino de sentirse cómodo. Ya sea que estés comiendo la sopa de pollo de mamá o durmiendo en la que era tu cama cuando eras niño, cualquier familiaridad ofrecerá una sensación de bienestar.

Ahora, no te avergüences si vuelves a 'tendencias adolescentes', remarcó Maddox. Esos olores y objetos que actúan como una 'manta' de confort también pueden evocar sentimientos negativos. Antes de que te des cuenta, puedes estar reviviendo la sensación de profunda injusticia que sentiste cuando tenías 12 años y te castigaron por algo que no fue tu culpa.

En estas situaciones, Maddox sugiere respirar profundamente y tratar de no descontrolarse.

"Podemos entrar en modo de reacción en lugar de responder y reaccionar sin pensar a lo que se dice o se hace", detalló.


Te dejamos algunos consejos para mejorar la convivencia:

1) Se realista y ayuda bastante; la pandemia nos ha quitado muchas de nuestras libertades, baja tus expectativas y acepta que probablemente perderás algo de independencia.


2) No solo tú cambiaste, también lo hicieron tus padres; puede que estén intentando disfrutar de su jubilación y no estarán acostumbrados a tenerte sentado en la mesa de la cocina mirando tu laptop mientras haces home office.


3) Deja en claro tiempos y lugares; evita que tu mamá aparezca en el fondo de una videollamada mientras está en pijama, al fin es su casa, es bueno decir cuándo no quieres que te molesten o habla sobre las áreas de la casa que te gustaría usar.

 

4) No seas un malagradecido; la mayoría de nosotros probablemente estaríamos agradecidos y regalaríamos un presente, como una botella de vino o dulces. Con los padres, a veces podemos olvidar estar agradecidos.

 

5) Aconseja, no ordenes; decirles a mamá y papá qué deben de hacer puede ser difícil, creando otra fuente de conflicto.


6) Cuida ese "tonito"; Maddox sugirió suavizar el tono al imaginar que estás hablando con un amigo o jefe. Con nuestros padres, nos faltan los tipos de filtros que empleamos al interactuar con los demás, por lo que nuestras palabras pueden ser demasiado duras.


Para ayudar a evitar que las cosas se salgan de control, ofrece evidencia neutral sobre los riesgos. Maddox recomienda dejar en claro a los padres que la preocupación es sobre su salud, no sobre el control.

La psicóloga también recomienda el uso de frases como: "me preocupa cuando sales a la tienda sin cubrebocas" en lugar de simplemente decirles que se pongan uno.

 

¿Cómo pasas la contingencia?

 

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